miércoles, 23 de mayo de 2012

                                                                    TANGO
El tango es un género musical tradicional de Argentina y Uruguay, nacido de la fusión cultural entre emigrantes europeos, descendientes de esclavos africanos y de los nativos de la región del Río de la Plata.[2] Musicalmente suele tener forma binaria (tema y estribillo) o ternaria (dos partes a las que se agrega un trío). En esencia, es una expresión artística de fusión, de naturaleza netamente urbana y raíz suburbana («arrabalero»), que responde al proceso histórico concreto del mestizaje biológico y cultural de la población rioplatense pre-inmigración y la inmigración masiva, mayoritariamente europea, que reconstituyó completamente las sociedades rioplatenses, a partir de las últimas décadas del siglo XIX.
Su interpretación puede llevarse a cabo mediante una amplia variedad de formaciones instrumentales, siendo las más características el cuarteto de guitarras, el dúo de guitarra y bandoneón, el trío de bandoneón, el piano y contrabajo, así como la orquesta típica o el sexteto.
Las letras de sus canciones están compuestas basándose en un argot local llamado lunfardo que, suelen expresar las tristezas, especialmente «en las cosas del amor»,[3] que sienten los hombres y las mujeres de pueblo, circunstancia que lo emparenta en cierto modo con el blues, sin que ello obste al tratamiento de otras temáticas, incluso humorísticas y políticas.
Enrique Santos Discépolo, uno de sus máximos poetas, definió al tango como «un pensamiento triste que se baila».[4]
En 2009 fue presentado por los presidentes de la Argentina y Uruguay para ser incluido, y finalmente aprobado en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI) de la Humanidad por la Unesco.[5]

                                         




El lunfardo es una jerga originada y desarrollada en la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires en Argentina[1] [2] (y de aquí se extendió en no muchos años a otras ciudades cercanas como Rosario y Montevideo en Uruguay, ciudades que vivían una situación sociocultural muy similar), debido en gran medida a la millonaria inmigración europea (principalmente italiana y española) ocurrida principalmente entre los años 1860 y 1960 (ver: Inmigración en Argentina). En 1878 un artículo del diario La Prensa titulado "El dialecto de los ladrones" indicaba que en Buenos Aires había un nuevo modo de hablar y se enumeraban veintinueve palabras entre las cuales estaba precisamente lunfardo como sinónimo de ladrón; en 1879 el comisario Benigno Lugones publicó un artículo[3] en el diario La Nación en el que también se daban ejemplos del lunfardo, entre ello el primer verso lunfardo que se conoce:
Estando en el bolín polizando/ se presentó el mayorengo/ a portarlo en cana vengo/ su mina lo ha delatado.[n. 1]

                           



Letra: Homero Manzi
Música: Juan Pecci
Año: 1929

Un patio de conventillo
bajo la parra fulera
y una viola dominguera
que esgunfia con su estribillo;
un compadre estilizado,
salido de los versos
de Carlos de la Púa,
y un lunfardo remanyado,
bacán de la ganzúa
por pura vocación.
 
Sobre el viejo patio ´e ladrillo
parás dos pibes un bolón
y el encargao del conventillo
tira la bronca con razón
.
Si pegás de repe, no vale,
dice el rebolo cascador,
por que los pibes del suburbio
nunca la ganan a traición.
 
Cien pasiones se prendieron
en la antorcha de sus ojos
y en sus lindos labios rojos
y en las crenchas de su pelo,
porque, igual que los gorriones,
sus veinte primaveras
sangraban sus canciones,
en el patio proletario
perfumado de diosma,
de orégano y clavel
.
Sobre el viejo patio ´e ladrillo
tuvo el lunfardo una ilusión,
y la pebeta del conventillo
en su prontuario fue una flor.
Pero enceguecido de celos
el otro taita compadrón,
sin la nobleza de los pibes
vino de repe y la mató.


El fileteado porteño es un arte decorativo y popular nacido a principios del siglo XX en la ciudad de Buenos Aires.

Tuvo su origen en las fábricas de carros donde los pioneros del oficio, trabajando en la ornamentación de esos vehículos, prácticamente crearon este género, que desafortunadamente no fue suficientemente documentado en su génesis ni tampoco en su posterior desarrollo.

Por ello, la historia del fileteado que poseemos está construida sobre la recopilación de testimonios de los maestros de este oficio a mediados de éste siglo.

Al igual que en el tango, no hay un primer artista ni una fecha exacta que permitan determinar con exactitud el inicio de esta práctica, mas los testimonios coinciden en que fueron tres inmigrantes italianos los que desarrollaron casi contemporáneamente el filetado trabajando dentro de las diferentes carrocerías existentes al inicio del novecientos: Cecilio Pascarella, Vicente Brunetti y Salvador Venturo, quienes posteriormente tuvieron como primeros continuadores a sus propios hijos.
Así, la decoración fileteada de los carros en Buenos Aires comenzó con pintar los laterales de los carros con un color vivo, rompiendo con el gris municipal que los caracterizaba. Otro avance fue dividir estos dos colores con una delgada línea en un tono más intenso o contrastante, el filete.

A partir de allí, van surgiendo los diferentes motivos que más tarde conformarán un vasto repertorio que caracterizará, al igual que la composición y su técnica de pintura, a un género inconfundible.
Flores, volutas, hojas de acanto, cintas argentinas, bolitas, líneas rectas y curvas de diferentes grosores se van combinando con escenas campestres y personajes populares, como la Virgen María y Carlos Gardel.
Los colores utilizados son muy vivos y a través del contraste y las transparencias se da a la entera obra intencionalidad de volúmen, con una materia elemental: el esmalte sintético, que resiste al tiempo y a la intemperie permitiendo que esta forma de arte que circulase constantemente por las calles de la ciudad. [ Fileteado sobre carro lechero ]

Los textos también forman parte de la composición del fileteado, con todo un arsenal de frases acuñadas por la sabiduría popular , que constituyen su "voz", y que alguna vez Jorge Luis Borges supo definir acertadamente como "costados sentenciosos".

Consecuencia de ello es que el fileteado se realice no solamente con fines estéticos, sino también como manifestación de los valores socioculturales del hombre de Buenos Aires.

En la década del '40 el fileteado adapta sus formas a los nuevos vehículos fruto del progreso que van sustituyendo paulatinamente al carro:  los camiones y los colectivos (autobuses), que son herederos directos de esta decoración colorida que les otorga indiscutible identidad "porteña", pero que pasa inadvertida para la gran mayoría de los habitantes.

La crítica de arte no se ocupa del tema, y la primera exposición de fileteado porteño tiene lugar recién en 1970, gracias a la paciente recopilación de trabajos hechos por Nicolás Rubió y Esther Barugel.

Poco después, comienza la desaparición del fileteado en los vehículos debido a las sucesivas crisis económicas, y a una ley nacional que prohibió filetear los colectivos en 1975
 Pasada ya la época de esplendor de los grandes maestros fileteadores y de sus inolvidables vehículos profusamente decorados, el fileteado porteño continúa vivo en manos de un puñado de herederos curiosos de rescatarlo de la indiferencia y el olvido, quienes lo ejercitan como arte y oficio que no pierde la delicia lúdica que encierra el ornamento.
Hoy, no tan vistosamente como antes, acaso sobre superficies nuevas y con técnicas diferentes, y en contextos tales como el tango, el diseño, la publicidad, el tatuaje y el bodyart la imagen del fileteado se impone clasica y a la vez renovada.



             


                 





espero que les guste mi trabajo!!

                                                                            

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